lunes, 24 de junio de 2013

Reportaje gráfico

SUEÑOS DE HORTELANO

En la vereda San José, a diez minutos del casco urbano del municipio de Guasca, en Cundinarmarca, Santiago Llano se dio a la tarea de realizar una huerta en 50 metros de terreno, con tres eras y un depósito para elaborar el compost que alimentará a sus plantas.
Luego de preparar el terreno, mover las piedras y realizar cada era, vino la compra de los materiales para la siembra.


En el Centro de Bio-Sistemas de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, ubicado en la vereda de Yerbabuena (por la autopista norte) es posible comprar semillas certificadas y de muy buena calidad.

Aquí se realizó la compra de variedades de lechuga (batavia, lisa, rúgula y crespa morada), calabacines (verde y amarillo), puerros, acelga china, col china, pimentón,cebolla larga, cilantro y perejil, zanahoria y papa.
El centro de la Universidad  cuenta con el personal profesional que realiza las labores de siembra de semillas mediante un proceso mecánico (fotografía arriba), luego son traspasadas a los invernaderos donde crecen y se alimentan con el riego necesario.

Cualquier persona puede ir a este centro y realizar su compra de semillas en las cantidades que necesite, así sean pequeñas. Es ideal para quienes desean tener una huerta en un terreno pequeño y quieren contar con producción de buena calidad.

Una vez que se tienen las semillas, se transportan hasta el terreno y se comienza con la labor de siembra, que consiste en realizar huecos medianos, separados entre ellos unos quince centímetros y depositar en cada uno una matica.


Es importante tener en cuenta el horario de siembra: a la caída del sol, cuando la planta no tiene el estrés del calor y la tierra se encuentra fresca.

Antes de sembrar, Santiago acondicionó riego por goteo para cada era.

Las mangueras y los aspersores se consiguen fácilmente en cualquier almacén agrícola. Este riego asegura la humedad necesaria de la planta para crecer. Debe encenderse al menos dos veces en el día, dejando una media hora de riego cada vez.

Las semillas de papa, por ser un tubérculo que se desplaza dentro de la tierra, fueron sembradas junto a las eras pero fuera de las mismas y así evitar que desplacen a otras plantas con sus raíces.
                                                                                     
"Es muy fácil y hermoso cumplir el sueño de tener alimentos producidos por uno mismo", nos cuenta Santiago, convencido de la utilidad de su esfuerzo con la oportunidad de comer alimentos sanos, regados con agua limpia y abonados con productos orgánicos, totalmente libres de pesticidas.


A la izquierda, las semillas de cilantro listas para ser sembradas, a la derecha observamos a Santiago realizando la siembre de semillas de puerro.


Hacer una huerta propia es fácil y divertido. "En total me tomó unos cuatro días, pues el mayor trabajo es el de preparar la tierra, instalar el riego y hacer el compostaje; los animo a todos para que se decidan a producir sus propias verduras y así alimentarse mejor" nos dice Santiago.

AMP.


















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