martes, 18 de junio de 2013

COMUNICACIÓN


COMUNICACIÓN CIUDADANA: ¡CAMBIA EL CHIP!

 Utilizar la comunicación como una herramienta creativa, real y de desarrollo en las comunidades - sean éstas empresas, barrios, ciudades, multinacionales, gobiernos o países -  es el propósito que me anima a escribir lo siguiente:
Si eres comunicador social, para el desarrollo, para el logro, institucional, corporativo o simplemente periodista y crees que la mejor manera de comunicar algo es:
A.     Escribiendo un boletín de prensa con las cinco W en el primer párrafo y luego enviarlo a todos los medios y periodistas posibles de tu gran base de datos.
B.     Citar a una rueda de prensa donde el jefe, director, presidente o dueño exprese y diga la noticia.
C.     Llamando a todos los contactos, amigos o no, para rogarles que “por favor” lean, publiquen o transmitan lo que les mandaste..
D.    Repitiendo el comunicado y citando al jefe en todas las redes posibles (facebook, página institucional, blog, youtube, twitter, instagram, bing, etc).

Esta manera de trabajar corresponde a un mundo que se quedó atrás hace muchos años y representa una comunicación vertical donde alguien dice o hace algo y los demás lo replican, sin comunicación efectiva o de doble vía.
Así no puede saberse, por ejemplo, quiénes supieron algo, quienes comprendieron el asunto, a cuantos les interesó, si algunos se identificaron con el mensaje, etc.
La comunicación creativa, real y que funciona como herramienta para el desarrollo tiene un componente esencial: no es vertical sino horizontal. No existe un “jefe, empresa, gobierno, director” que habla en los medios sino que existe una comunidad que habla, dice, confronta y propone.

¿Cómo así?

Los nuevos medios al alcance de todos, donde cada ciudadano es un reportero con cámara, filmadora y grabadora desde un celular, que luego puede subir a las comunidades virtuales “su noticia” constituyen la primera alerta que debemos tener en cuenta.
No somos los únicos.
La comunicación es propiedad de todos los seres humanos, de sus grupos, comunidades, agrupaciones, tendencias, gustos, partidos, poblaciones, religiones, en fin, cualquiera es periodista. Lo repito: cualquiera es periodista.
Al menos de ese tipo de periodistas que envían boletines, suben textos, fotos, audios y videos a los medios virtuales y hablan bien o mal de lo que desean.
Inclusive, también pueden pedir favores a otros para que den “me gusta” a sus reportes en redes sociales o retwiteen.
Estamos a mano con cualquier persona más o menos informada y con algo de tecnología a la mano.
La comunicación ciudadana, como es un bien común, se constituye en una herramienta primordial para el ejercicio del derecho a la comunicación, consagrado en los Derechos Fundamentales de todos los ciudadanos.

Siendo de todos, el derecho a su libre ejercicio es parte de lo que constituye nuestra responsabilidad como comunicadores: el libre acceso a los medios de comunicación como herramienta de empoderamiento y participación de las comunidades.

Desde y hacia la comunidad

Eso significa que, además de propiciar la posibilidad de que todos puedan comunicarse y sean escuchados, la comunicación ciudadana propicia que sean los ciudadanos quienes comuniquen a los otros ciudadanos. A esto lo llamaremos comunicación desde y hacia la comunidad.

Entonces ya no será el  gerente, jefe, director, presidente o comisionado quien nos ofrezca la información sino que, a través del testimonio de quienes son usuarios, afectados, contribuyentes, beneficiados, consumidores o habitantes, obtendremos la noticia.

Así, por ejemplo, no tendremos que ofrecer miles de adjetivos acerca de un producto, un proyecto o un programa en un comunicado de prensa, sino que citaremos el testimonio de un usuario, beneficiario o participante que nos cuente, desde su experiencia personal, acerca del mismo.

No es fácil. Lograr que alguien del común hable “maravillas” del objeto de nuestro interés es un camino complicado. Y cuando es falso o le hemos ofrecido un libreto previo, la trampa se nota y el efecto es desastroso.

Pero esa es la apuesta hacia una comunicación-herramienta más sincera y real, más conectada con quienes son nuestros públicos objetivo y lo mejor: mas creíble.

La credibilidad es el premio que se obtiene al permitir que la comunidad se empodere desde la comunicación y los medios públicos, que participe, que diga y lidere, así no todo sea de nuestro agrado.

La recomendación es: abrir los medios de comunicación virtuales, las redes sociales, los institucionales, los foros en línea y los canales que poseemos para que el ciudadano del común se exprese y realice ese fee-back tan necesario entre ellos y nuestro mensaje.

Y, por favor, nuca más esas tediosas ruedas de prensa, esos grises boletines con envío a dos páginas de contactos y esas declaraciones del gran jefe en audio y video por todas las redes.
Inviten a un usuario, beneficiario o participante para que sea él quien diga, hable, muestre, demuestre las bondades, genere las dudas y exponga acerca de lo que nuestra entidad desea comunicar.

La mejor publicidad, la mejor manera de decir lo bueno que somos o lo genial que es la entidad para la cual trabajamos, es en las palabras de sus directamente afectados: usuarios, beneficiaros o participantes.

Es a ellos a quienes debemos entrevistar y citar (no al jefe) es a ellos a quienes debemos pedir que se expresen (no al jefe) y serán ellos quienes comuniquen lo que somos (no el jefe)

¡Que hable la gente!


Por Ana Milena Puerta.




3 comentarios:

  1. Gracias. Felicitaciones. Éxitos. Felices y abundantes alimentaciones. Trataremos de atracar periódicamente en tu blog y navegarlo. Y, de ser pertinente, registraremos mediante links algunas de tus publicaciones que se enmarquen dentro de los temas que manejamos en NTC ... en especial los relativos a la Literatura, y de manera singular la colombiana.
    Te ofrecemos toda la colaboración que esté a nuestro alcance.
    Amigos, NTC … Nos Topamos Con … http://ntcblog.blogspot.com/ , ntcgra@gmail.com

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  2. Bien, por el : " ¡,que hable la gente!!", me siento totalmente identificada por el espíritu, la filosofía y la cosmovisión que significa: "cambiar de esta manera, el chip", además porque nos acerca más al sentido de la verdadera Comunicación.
    Indiscutiblemente saber comunicar es un arte
    y el comunicador(a) un artista en construcción diaria y permanente.
    Gracias Ana Milena por tus reflexiones.... las vamos aprovechar en los talleres y espacios de capacitación con comunidades.
    Alma Montoya

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