| El maestro Pablo Emilio Nieves con el arpa que utiliza en sus clases en la casa de la cultura de Vista Hermosa (Meta) |
En estos días en los que recordamos hechos, vivencias y anécdotas de nuestro Nobel de literatura fallecido, encontré esta entrevista realizada en Vista Hermosa (Meta) al maestro Pablo Emilio Nieves, uno de los músicos que acompañó a Gabriel García Márquez a Estocolmo en noviembre de 1982, a recibir su galardón.
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| Vereda Los Alpes, lectores de Territorios |
La entrevista fue realizada en enero de 2011, en la casa de la cultura del municipio de Vista Hermosa y publicada en TERRITORIOS número 10, nuestro querido periódico de los municipios del Plan de Consolidación Integral de La Macarena-PCIM.
Pablo Emilio
Nieves:
DE ESTOCOLMO A VISTA HERMOSA
Era noviembre de 1982, Colombia feliz porque
Gabriel García Márquez recibía el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo. Una
amplia delegación de artistas acompañó al escritor en su viaje, entre ellos el
maestro Pablo Emilio Nieves, profesor de música de la Casa de la Cultura de
Vista Hermosa desde hace tres años. Sobre su trasegar, el maestro Nieves,
nacido hace 62 años en Puerto Rondón, Arauca, nos cuenta su historia:
“Yo era músico desde niño, lo aprendí en Apure,
Venezuela, luego vine a Colombia buscando hacer una carrera, llegué a Bogotá en
1972 con un grupo de música llanera que era una verdadera novedad. Luego
conformé un grupo llamado Cimarrones del Llano y nos fuimos de serenateros en
Bogotá, en una de tantas nos encontramos con el director de Colcultura, Jacinto
Jaramillo, le impactó mucho lo que hicimos, nos llamó a su oficina y nos
ofreció trabajar con Colcultura dándonos vivienda y alimentación en el
Seminario San Buenaventura, mientras trabajábamos en los teatros de la entidad,
así hicimos el convenio por diez meses” recuerda el maestro Nieves.
Llega la
invitación
“Estando en eso, fue cuando le llegó a Jacinto la
invitación, como director de Colcultura, para que se vinculara con unos grupos
musicales que acompañaran al Nobel de
Literatura en Suecia, entonces nos llamó, nos preguntó cómo estábamos de
documentación, nos dijo que había una gira que era un compromiso con la Nación,
que eran unas presentaciones normales y nosotros, sin conocimiento de nada
dijimos “como usted diga” y listo”.
Y así, desconociendo la importancia de la gira y
sin saber siquiera dónde quedaba Estocolmo, el maestro Nieves y los doce
integrantes del grupo se embarcaron para Suecia.
“Reunimos los documentos necesarios, hicimos las
vueltas y se los entregamos. Como a los dos meses, durante los cuales
trabajábamos en el Gaitán y en el Faenza con Sonia Osorio la del ballet y
compartíamos entre los grupos, volvió Jacinto a contactarnos.
Ya era como septiembre, nos llamó a reunión y nos
dijo que había salido lo de la gira, que iba a llevar las danzas de Cartagena,
Silva y Villalba, Jorge Oñate, una cantidad de músicos y bailarines”.
Nos provocaba
devolvernos
“Nosotros confiados porque íbamos con muchos
colombianos y arrancamos en ese avión, eso fueron como unas veinticinco horas, uno siempre duerme en esos aviones, las
azafatas informan los pies de altura y por dónde íbamos pasando y nosotros nos
decíamos: ¡uy, nosotros por aquí! Que por París, que en Madrid, que en tal
otra, nos daban tintico hasta que de repente llegamos y provocaba devolvernos:
¡qué frío! No íbamos preparados, las chaquetas que llevábamos no servían de
nada, eso es con estaciones, le gente de allá nos decía que eso era muy bonito,
que había mucho que mirar pero en primavera o en otoño, no en invierno porque
no se ve nada, ¡todo es oscuro!”
El maestro y los doce músicos del grupo se pasaban
los días en las habitaciones del hotel, comiendo y durmiendo. “Uno que va a
mirar allá, cuando salíamos a las presentaciones las llantas del carro sonaban
como moliendo vidrio y era el hielo. A García Márquez lo conocíamos desde
Bogotá y no fue difícil saludarlo cuando lo encontrábamos, pero él tenía muchos
compromisos por allá aparte”
Regresamos sin
equipaje
“Novedades no hubieron, eso era todo normal. Lo
único que hicimos fue que cuando nos íbamos a devolver, vendimos todo lo que
llevábamos (se ríe) eso salimos de liqui-liquis, sombreros, cotizas, todos los
atuendos llaneros porque la gente se enamoró de eso, hubiéramos llevado más lo
habríamos vendido, entonces llegamos con platica porque algunos vendieron hasta
los instrumentos. Para nosotros fue un paseo, no conocíamos la equivalencia que
eso podría tener más tarde y solamente lo gozamos”.
Trabajo en el
Llano
“Con el certificado que nos dio Jacinto Jaramillo, de
haber trabajado con él y con el ballet de Sonia Osorio, entré a laborar como
profesor de música con la Extensión Cultural de Villavicencio y me enviaron a
Castilla La Nueva, casi que no acepto porque yo venía crecido y me quería
quedar en la ciudad, pero allá me fui”.
El maestro Nieves lleva tres años en Vista Hermosa
como profesor, antes estuvo en San José del Guaviare, Puerto Lleras, Fuente de
Oro, Granada, La Macarena y Acacías, entre otros.
“Me siento orgullosísimo y fachoso, yo me vuelvo
fachoso a ratos porque el año pasado me dieron un galardón en Villavicencio, en
el teatro Germán Arciniegas, fue un gran
reconocimiento donde dijeron que yo era
un combatiente de la música y el mejor maestro, y yo también me aplaudí, porque
ser maestro es lo mejor que he hecho”
AMP.

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