miércoles, 21 de agosto de 2013

El mercado de Tegucigalpa

Variedad y cosechas campesinas.

EJEMPLO DE SEGURIDAD CIUDADANA E IDENTIDAD
Del campesino al consumidor, en espacios seguros.

Ahora que en Bogotá se denuncian mafias y venta de drogas en mercados como Corabastos, es bueno mirar lo que el mercado de Tegucigalpa, denominado Feria Agropecuaria, realiza para asegurar a vendedores y residentes durante los dos días en los cuales opera: viernes y sábados.
Supervisor de la feria agropecuaria.

Al llegar al mercado, el visitante se encuentra con los supervisores de sombrero y machete, ello son los encargados de supervisar el ingreso y de controlar el tránsito vehicular en las calles aledañas. Existen alrededor de doce supervisores carnetizados y capacitados para enfrentar situaciones de emergencia de primer orden.

Además, se cuenta con el acompañamiento de la policía local y de policía especializada en delitos de extorsión, así los ciudadanos y los vendedores se sienten acompañados por las autoridades en sus labores y pueden deambular y realizar negocios sin problemas.

La policía patrulla desde las 6 a.m. hasta su cierre a las 9 p.m.

Como beneficio para sus vendedores y asistentes, se tiene una cabina de radio que emite mensajes relacionados con la seguridad y la prevención, campañas cívicas y promociones de los 700 puestos de venta. Cada vendedor paga una suma de $30.000 semanales para sufragar los gastos de la emisora, la limpieza y la seguridad.

Tegucigalpa no goza de zonas seguras en su casco urbano, por eso los ciudadanos no salen a caminar o a trotar por sus aceras, ni se ven señoras paseando a sus bebés o transitando por ellas. Una de las pocas zonas seguras con la que cuenta es esta Feria Agropecuaria en la cual todas las clases sociales se dan cita durante dos días para comer y mercar productos traídos por los campesinos de veredas aledañas y vendidos directamente al consumidor.

El mercado se encuentra ubicado junto al estadio de futbol y utiliza su zona de parqueaderos para la venta. Al término de cada jornada, un equipo de limpiadores deja el lugar en buen estado.

Mural elaborado con tapas.
Con las tapas de refrescos recogidas en varias jornadas y pintadas de colores, la comunidad realizó un mural que enluce una de las entradas.

Si se desea conocer la cocina típica tradicional hondureña, este mercado es la mejor referencia. Allí es posible encontrar los tradicionales recipientes denominados anafre en los cuales se cuecen los alimentos en fogones de leña.  Frutos tradicionales de la cocina regional como el nance, la sandía, el melón y los limones.

Y por supuesto, la mejor oferta de “frijolito rojo” la variedad hondureña con la cual se preparan los frijoles volteados que ellos agregan a todas sus comidas, desde el desayuno hasta la cena.

Los catrachos (apelativo con el que se denomina a los habitantes de Honduras) son tranquilos y amables, por eso el mercado no es un sitio bulloso y se puede disfrutar de un buen almuerzo en sus instalaciones.

Una buena costumbre es la de no utilizar voceadores para promocionar sus ventas, esto hace posible que el tránsito entre los puestos deje al visitante la posibilidad de escoger y admirar con tranquilidad entre la múltiple oferta.

El frijolito rojo, la comida infaltable de la cocina hondureña.

Chile de árbol, jalapeños, habaneros y chipotles.

El mercado es un sitio de encuentro con los habitantes y de reencuentro con las preparaciones y los ingredientes tradicionales que forman parte de la tradición y la herencia gastronómica de este país, como el agua de horchata, las baleadas (tortillas dobladas y rellenas de frijolito rojo con queso), los tacos (van fritos), las burras (también preparadas con tortillas y rellenas de cerdo o pollo) acompañado de tajadas de plátano fritas y de los ricos quesos olanchanos, sin olvidar el encurtido de verduras con chiles que se encuentra en cada mesa para acompañar las viandas.
 
Restaurante garífuna dentro del mercado. Al fondo, el estadio.
La comunidad garífuna (comunidad negra que habita en una colonia de Tegucigalpa) cuenta con venta de productos marinos y deliciosos platos caribeños que forman parte de la cocina tradicional.

Tegucigalpa es una ciudad de un millón de habitantes donde existen decenas de centros comerciales (malls) que hacen las veces de espacio público seguro para sus habitantes ante la imposibilidad de utilizar las aceras de sus barrios como sitios de encuentro.

Ejecutivos hondureños almuerzan los viernes en el mercado.

Este mercado es una excelente opción para salir de los fríos malls y dejarse tocar por la cultura catracha en su más rica y variada expresión. Por eso, centenares de personas hacen de la hora de almuerzo del día viernes una experiencia inolvidable en este lugar.



El nance, fruto tradicional de dulce sabor.
 
De compras en el mercado.






La sandía, una de las frutas nacionales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario