viernes, 9 de septiembre de 2016

DELIRIO DE UNA IDENTIDAD DEFINIDA


Tres horas de salsa, circo y orquesta



En los años 50’s los caleños adoptaron los ritmos populares cubanos como el son, el danzón o la guajira y comenzaron a mezclarlos en sus bailes con los porros y cumbias del país de entonces; pero fue el 28 de diciembre de 1.969 cuando Cali se estremeció con el Sonido Bestial y el Fuego en el 23  de Richie Ray y Bobby Cruz en la caseta del desaparecido Sears y en ese momento –sin saberlo- definimos que lo nuestro sería la salsa.

Más de tres generaciones de caleños hemos bailado y adoptado la salsa como una forma de vivir, de celebrar y de estar en el mundo. La diversidad rítmica de la salsa se escucha y se baila en todos los barrios, estratos y reuniones de caleños, ninguno es ajeno a su cadencia. 

Por su cualidad de apropiación cultural y de producción salsera, tanto en música como en baile, que los caleños realizamos durante años, no es descabellado llegar a pensar que Cali Pachanguero debe ser alguna vez el himno de la ciudad. El problema es que sería un himno cantado y bailado, no muy apropiado en ceremonias.

El yerberito llegóoo….
Toda esta riqueza cultural expresada en la salsa caleña se volcó a un espectáculo llamado DELIRIO, que combina baile, orquesta y circo. El show con el cual se encuentran celebrando sus diez años de existencia en Bogotá, denominado La Pinta, es el reflejo de la alegría, las discusiones y la vida en los barrios caleños, donde es más importante conocer el nombre de un músico de salsa que cualquier otra cosa, dando paso a las famosas Salsotecas que son refugio de expertos eruditos en el tema.

La Fundación DELIRIO aterrizó en Bogotá con 90 artistas y 30 personas de producción que conforman el recurso humano de La Pinta, un montaje estilo cabaret que nos lleva a un recorrido musical desde Beny Moré, legendarios boleros cubanos, Tito Rodríguez, Camino al barrio (para recordar a Barrio Ballet, montaje de salsa-ballet de la gran Gloria Castro), Sonido Bestial, Gitana con todo y circo, Nelson y sus Estrellas, la gran Celia Cruz y su bolerazo Te Busco, Juan Luis Guerra, Pancho Cristal, Bomba Camará de los dueños del corazón de los caleños y por supuesto los éxitos del Grupo Niche con su Cali Ají y Cali Pachanguero.

Calii…¡pachangueroo!
¡Bomba camará!
Tres horas inolvidables para ver a los mejores bailarines de salsa, varios de ellos premiados mundialmente, para sentir a una gran orquesta de diez músicos y para aplaudir las acrobacias circenses que enmarcan algunos temas. Y bueno, ¡para bailar!

Y recordar que Cali, ciudad precursora de la Independencia Nacional, también lo es en la definición de su identidad cultural y musical.

Como decía el gran Plumitas, periodista caleño de los años 60’s: caleño que no sepa bailar y nadar, ¡no es caleño!. Y DELIRIO vuelve a recordarnos a los miles de caleños que residimos en la capital, de qué es que estamos hechos.









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